El colapso del aire acondicionado en la Alcaldía de Santo Domingo Este: un reflejo de la ineficiencia

La Alcaldía de Santo Domingo Este está enfrentando las consecuencias de lo que parece ser una mezcla letal de ineficiencia y falta de profesionalismo, y el aire acondicionado —o lo que queda de él— es solo la punta del iceberg. En apenas un año, el sistema de climatización del edificio colapsó, dejando a empleados y visitantes a merced de un calor sofocante y de soluciones improvisadas que rayan en lo absurdo. Y no es un tema menor: el exalcalde Manuel Jiménez lo había advertido con una frase que hoy suena profética: «El desorden puede comenzar ahorita, pero tiene que esperar que yo me vaya». Parece que no hubo que esperar mucho.

El deterioro del aire acondicionado no es un simple percance técnico; es un símbolo de cómo las cosas se han manejado —o más bien, se han dejado de manejar— en la institución. En solo 12 meses, el sistema pasó de ser funcional a convertirse en chatarra, y la solución no ha sido precisamente digna de una alcaldía moderna: ahora dependen de aparatos portátiles «de esos que hay que ponerle hielo», como si estuviéramos en una fonda improvisada y no en una sede gubernamental. Es difícil no preguntarse cómo se llegó a este punto tan rápido, y la respuesta parece estar en la falta de mantenimiento, planificación y, sobre todo, profesionalidad.

Pero el aire acondicionado no es el único desastre. Los baños, según quienes transitan por el edificio, están «hechos un asco», con condiciones que van de lo incómodo a lo insalubre. Y los ascensores, para rematar, han fallado varias veces, atrapando a empleados y ciudadanos en una ruleta de averías que nadie parece capaz de resolver. Todo esto pinta un cuadro desolador: una alcaldía que, en lugar de ser un ejemplo de orden y servicio, se hunde en el caos y la improvisación.

Manuel Jiménez, con su advertencia, parecía intuir que el descuido estaba a la vuelta de la esquina. Quizás no imaginó que sería tan literal ni tan rápido. Un año basta para que un sistema clave como el aire acondicionado colapse, para que los baños se conviertan en un problema de salud pública y para que los ascensores sean una lotería. La ineficiencia tiene un costo, y en Santo Domingo Este lo están pagando con sudor, incomodidad y una imagen institucional por el suelo. Si esto no es un llamado a poner orden, ¿qué más hace falta?

CAJITA CONVERTIDORA

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